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Siempre se ha hablado del sacrificio de nuestros soldados, son ellos quienes nos brindan seguridad y tranquilidad. Sin embargo, hay otro sacrificio, el que pocos conocen, el de las madres que portan el uniforme y deben cumplir la misión.
Nuestras mujeres militares, continúan abriendo cada vez más espacios dentro del ámbito militar, asumiendo roles de liderazgo como comandantes y demostrando con hechos su capacidad, compromiso, valentía y vocación de servicio.
Es el caso de la teniente, Greissy Liliana Aragón Díaz, alumna del curso Intermedio en la Escuela de Armas Combinadas del Ejército, quien tiene claro su propósito en la vida, ser excelente, como madre y como militar. Para ella, portar el uniforme camuflado no ha sido un obstáculo para ser madre, como tampoco el ser madre ha sido un impedimento para ser militar.
Sobre sus hombros tiene muchas responsabilidades, pertenece al Arma de Caballería, donde ha dejado en alto el valor de la mujer militar, su aporte a la seguridad como comandante de pelotón en unidades como el Grupo de Caballería No 5 General Hermógenes Maza y el Grupo de Caballería Liviano Meteoro N°7, le ha permitido subir escalones en su profesión, actualmente se capacita en la Escuela de Armas Combinadas del Ejército para lograr ascender al grado de capitán.
Al mismo tiempo que cumple con su deber, lleva en el corazón la responsabilidad más grande de todas: ser la mejor mamá para Salomé, una pequeña de tan solo 5 años de edad que le da propósito y sentido a cada esfuerzo realizado. El sacrificio más grande para cualquier madre es tener que separarse de sus hijos, y es precisamente este enorme sacrificio el que constantemente deben realizar las mujeres militares que asumen también el reto de ser madres.
No hay sacrificio más duro para una madre que estar lejos de su hija, es un vacío que se siente en cada lágrima derramada durante las despedidas y que no deja de doler nunca. Sin embargo, el vínculo entre una madre y una hija es el amor más puro y sabe resistir hasta el próximo abrazo.
Para una madre militar, la distancia, el riesgo permanente, las extenuantes y largas jornadas, así como los cambios inesperados de domicilio no son solo parte del servicio, son duras pruebas que tocan lo más profundo del corazón. La teniente Aragón, afirma que no siempre puede ofrecer la rutina tranquila que quisiera a su hija, pero asegura que le está entregando el mejor ejemplo, el de construir una vida con valor, disciplina y compromiso por lo que se ama.
En los próximos días, la teniente Aragón junto a sus compañeros del curso Intermedio viajarán al Fuerte Militar de Tolemaida para culminar esta capacitación con una fase en terreno, donde los futuros capitanes, ponen en práctica lo aprendido en las aulas de clase, serán dos semanas de duro entrenamiento, para fortalecer la mente y el cuerpo, y lograr así transformarse en líderes íntegros.
Escuelas CEMIL
Conozca las escuelas que integran el Centro de Educación Militar y fortalecen la formación, especialización y proyección académica del personal militar.