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«Cuando volteo a ver mi tripulación, haciendo todo lo posible por salvar la vida de alguno de nuestros soldados que acabamos de evacuar del área de operaciones, no puedo evitar sentir una mezcla de nostalgia y dolor por todo lo que deben atravesar. Sus heridas y su dolor me impulsan a hacer las cosas cada vez mejor. Mi responsabilidad es conducirlos hasta el hospital más cercano y asegurar que lleguen con vida».
Andrea Torres es teniente del Ejército Nacional y actualmente adelanta el Curso Intermedio en la Escuela de Armas Combinadas, un proceso de formación de cinco meses que la prepara, junto a sus compañeros, para alcanzar el grado de capitán. Este espacio académico no solo fortalece competencias técnicas, sino también el liderazgo y la capacidad de toma de decisiones en escenarios de alta exigencia.
Desde niña, la teniente Andrea, se ha caracterizado por fijarse metas que muchos considerarían inalcanzables. Su determinación, vocación y profundo compromiso con la institución la han llevado a abrir camino, no solo para ella, sino también para otras mujeres que ingresan al Ejército Nacional con la convicción de servir con valentía y honor. Cada logro ha sido el resultado de disciplina, constancia y una fe inquebrantable en su propósito.
Convertirse en piloto militar representó uno de los mayores retos de su carrera. En 2017 se graduó como oficial del Ejército Nacional en el Arma de Inteligencia y, 3 años después, asumió el desafío de presentar pruebas para integrar el Arma de Aviación del Ejército. Reconoce que no ha sido un camino fácil; ha implicado sacrificios, largas jornadas de preparación y la disposición permanente para asumir riesgos. Sin embargo, las experiencias vividas y la posibilidad de aportar al cumplimiento de la misión constitucional le generan un profundo orgullo y la certeza de que su labor tiene un valor incalculable.
Con especial emoción confiesa que su mayor dolor es ver a un soldado herido. Desde que obtuvo la calificación del helicóptero UH-60 s70i en mayo de 2025, ha tenido que evacuar más de 5 militares heridos del área de operaciones y llevarlos hasta el hospital o centro médico más cercano para salvarles la vida. “nuestros soldados se enfrentan a unas situaciones que no todo el mundo se da cuenta, por eso mi deseo es seguir capacitándome para aportarle a mi institución y a mi país desde mi labor como mujer piloto”.
Junto a la teniente Andrea, otras 31 mujeres militares de diferentes armas de combate, se preparan en la Escuela de Armas Combinadas del Ejército para ascender al grado inmediatamente superior y asumir nuevos retos dentro de su perfil profesional.
Escuelas CEMIL
Conozca las escuelas que integran el Centro de Educación Militar y fortalecen la formación, especialización y proyección académica del personal militar.